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Carlos V y el Arte del Siglo XVI

Carlos V y el Arte del Siglo XVI.

Durante el siglo XVI se produce la introducción del estilo denominado Renacimiento en la mayor parte de los países de Europa Occidental, procedente de Italia –donde surge a finales del s. XV-.

Si bien Carlos V fue un gran amante de la música, es cierto que nunca tuvo especial predilección por las bellas artes, si bien durante su reinado se produjo una auténtica eclosión artística en muchos de los territorios que componían su imperio.

Frente a lo que sucederá con varios de sus predecesores, que fueron verdaderos amantes de las bellas artes, y en ocasiones, apasionados coleccionistas y mecenas, Carlos V únicamente se limitó al cumplimiento del precepto renacentista de transmitir la imagen del poder, imprescindible para cualquier hombre poderoso del Renacimiento, aunque no desarrolló programas iconográficos complejos, cuestión que desarrollaría su hermana, María de Hungría.

Las decisiones más importantes realizadas por el emperador en torno al desarrollo de las artes plásticas parecen haber estado inspiradas por su entorno cortesano, incluidos varios miembros de su propia familia, como la referida María de Hungría, quien desarrolló un auténtico programa iconográfico en torno a los principales miembros de la familia imperial.

Su aparente desinterés por las artes plásticas y la ausencia de una corte estable explican la variedad de lenguajes utilizados en sus palacios e imágenes artísticas. Solamente en la última parte de su vida es posible hablar de una idea unitaria en torno a una iconografía renacentista que responda a las necesidades de la política del momento.

Pero este aparente desinterés por las artes, sumado a la variedad de territorios sobre los que reinó, propició por el contrario una gran diversidad en la forma de representación de su propia imagen, lo cual favoreció, paradójicamente, el desarrollo de las bellas artes de manera decidida. Así, y dada la abundancia de retratos del Emperador (tanto en pintura como en escultura y medallística), se conoce no sólo la evolución de su aspecto físico, sino el desarrollo de una imagen del poder que se convirtió en paradigmática.

Igualmente, se desarrolló una consciencia, por parte algunos familiares, de su corte y de algunos lugares relacionados con su trayectoria vital, sobre la importancia de los poderes representativos, simbólicos y persuasivos de la imagen. Un fenómeno ya conocido desde la Antigüedad, pero que se acrecentó de manera espectacular en el Renacimiento debido, entre otras causas, a los ideales humanistas y al desarrollo de los estados modernos.

Las primeras representaciones de Carlos de Habsburgo fueron patrocinadas por su abuelo Maximiliano, que lo presentan muy inmerso en el mundo cultural del imaginario caballeresco de claras raíces borgoñonas. De hecho, fue educado en Gante según el ideal caballeresco, destacando la obra de “El caballero determinado” de Olivier de la Marche, obra a la que tuvo gran aprecio durante toda su vida.

En 1515, y con motivo de su mayoría de edad, Erasmo de Rotterdam le dedicó el libro “Educación del príncipe cristiano”. En dicha obra expresa la idea de que las representaciones de los príncipes deberían estar presididas por la sencillez, la austeridad, la discreción y la mesura, donde se debían exaltar la sabiduría como una de las esencias del poderoso.

Sus primeras imágenes oficiales, propiciadas básicamente por su tía Margarita de Austria, dentro de la concepción erasmista, fueron realizadas por pintores flamencos, entre los que destacaron B. van Orley y J. Gossaert.

A finales del año 1525 Carlos V se casó en Sevilla con su prima Isabel de Portugal, viajando poco tiempo después al palacio de la Alhambra de Granada, donde se trasladó la corte. De L. Hurtado de Mendoza partió la idea de la construcción de un palacio para el emperador y de un panteón en la catedral para la nueva dinastía, ya que allí reposaban sus antepasados inmediatos. Sin duda el Palacio de Carlos V, situado junto al palacio de la Alhambra de los antiguos reyes nazaríes, fue la construcción de mayor empeño realizada durante su reinado, aunque nunca llegó a ser habitado y no fue terminado hasta mucho tiempo después.

El palacio fue diseñado por Pedro Machuca, pintor y arquitecto que había estado una larga estancia en Italia, por lo que dominaba perfectamente el lenguaje artístico renacentista. Consta de una planta cuadrada con patio circular inscrito en su interior. Presenta dos alturas, con el piso inferior de orden toscano, completamente almohadillado, y el superior de orden jónico, alternándose pilastras con vanos adintelados provistos de frontones, de tipo serliano. El patio interior presenta una columnata de orden dórico en la parte inferior y de orden jónico en la superior. La construcción fue concebida en un lenguaje clásico e italianizante, con un programa iconográfico de claro cuño imperialista, cuya planta geométrica, con un círculo inscrito en un cuadrado, ha sido interpretada como simbología imperial y cósmica.

En el resto de los palacios donde vivió el emperador, incluida su residencia habitual, el Palacio de Coudenberg de Bruselas, o los alcázares de Toledo y Madrid, se presenta una tipología mucho más tradicional, con construcciones todavía en lenguaje gótico.

Las obras pictóricas encargadas o costeadas en su nombre en España no llegaron a alcanzar un nivel alto, a pesar de que en el año 1518 el gran pintor Alonso Berruguete se encontraba en la corte en calidad de pintor del rey, cargo que no llegó realmente a ejercer. Solamente las pinturas del Peinador de la Reina del palacio de la Alhambra, realizadas por los italianos Julio de Aquiles y Alejandro Mayner, alcanzaron un nivel aceptable.

Carlos V utilizó muchas veces los servicios de pintores extranjeros, que ni pertenecían a su corte, ni vinieron a trabajar a España. Todas las pinturas relacionadas con el emperador contribuyeron a acentuar el proceso de internacionalización, ya iniciado con los Reyes Católicos. Hacia España fluyeron obras, por medio de compras, encargos y regalos, tanto de procedencia italiana como flamenca, de distinto tipo y calidad, que contribuyeron a la renovación de la pintura española.

Los ideales pacifistas de Erasmo entraron en conflicto con la propia realidad política del momento, tanto por las aspiraciones imperialistas, propugnadas por el gran canciller Gattinara, como por las rivalidades con los otros estados europeos, fundamentalmente con Francia. Las imágenes de Carlos V, sobre todo después de la batalla de Pavía, del año 1525, comenzaron a ser cada vez más grandiosas e impositivas.

La coronación imperial y la rápida sucesión de victorias fueron factores decisivos para construir una imagen imperial que pronto fue moldeada según los cánones del Renacimiento italiano. Una serie de intelectuales hispanos, como Diego Hurtado de Mendoza, Garcilaso de la Vega y Hernando de Acuña, todos ellos de formación clásica, petrarquista e italianizante, constituyeron unos de los mejores soportes teóricos para entender las abundantísimas representaciones clásicas, algunas de ellas decididamente romanas, en las décadas de los treinta y cuarenta, destacando entre todas ellas las de Tiziano.

El camino hacia la imagen habsbúrgica, que se alcanza en los últimos años del reinado, fue preparado en los años treinta. Las primeras representaciones del emperador a la manera clásica datan de la década de los treinta y fueron realizadas con el fin de exaltar su figura. Algunas fueron realizadas por iniciativa del emperador o más probablemente de su círculo inmediato, como los retratos de Tiziano y Seisseneger, del año 1532, y el de L. Cranach del año 1533, actualmente conservado en el Museo Thyssen; mientras que otras representaciones fueron patrocinadas por ciudades, como las estampas de B. Beham del año 1531, el cuadro de C. Amberger del año 1532 y la medalla de H. Reinhardt del año 1537. Sin duda, fueron los retratos realizados por Tiziano los que más contribuyeron a la creación de la definitiva imagen oficial del emperador.

Después de la realización de varios retratos del emperador, el primero de los cuales data del año 1530 con motivo de la coronación imperial en Bolonia, Tiziano pasó a convertirse prácticamente en su pintor oficial, otorgándole títulos nobiliarios, si bien no consiguió que el pintor se trasladara a la corte. Tiziano consiguió crear unas representaciones clásicas, solemnes y majestuosas, en las que el emperador aparecía con vestimentas militares, acompañadas de armas, de signo heroico y arcaico, donde no se emplean alegorías, tan abundantes en el Renacimiento.

Las representaciones de Tiziano consiguieron crear una imagen peculiarmente austriaca, culminando en el retrato ecuestre de Mühlberg. Y es que Carlos V consideraba y empleaba el arte como un instrumento de afianzamiento de su soberanía.

Las representaciones de Carlos V están elaboradas de una forma directa, sin que se empleen las alegorías, con la excepción del retrato que Parmigianino realizó del emperador con motivo de la coronación en Bolonia. Únicamente en el caso de las monedas y medallas diseñadas por Leone Leoni se incidió en una imagen simbólicamente romana del emperador.

En las representaciones del emperador tiene mucha importancia la heráldica, donde se incluyen dos símbolos muy significativos. El primero es el de la orden caballeresca del Toisón de Oro, característico de la Casa de Borgoña, y el segundo es el del PLUS ULTRA, creado en 1517 por el humanista italiano Luigi Marliano, con ocasión de su primer viaje a España para hacerse cargo de los destinos del país. A estos símbolos hay que añadir, a partir de las coronaciones de Aquisgrán y de Bolonia, la presencia de la corona imperial y, en ocasiones, de los símbolos específicos de esta dignidad.

La victoria de Mühlber sobre los príncipes luteranos del año 1547 tuvo importantes consecuencias en las representaciones imperiales. Para conmemorar dicha victoria, la corte del emperador, encabezada por su hermana María de Hungría y por el cardenal A. Perrenot Granvela, encargaron a Tiziano y a Leone Leoni unas imágenes que configuran la “imagen habsbúrgica” de la dinastía.

En el retrato ecuestre de Tiziano del año 1548, encargado por María de Hungría, el artista supo resumir en una única imagen los aspectos caballerescos (Carlos V como Miles Christi) y clásicos (Carlos V como nuevo Julio Cesar y como nuevo Marco Aurelio) del emperador, formando una imagen sintética y actual que le muestra como un héroe concreto en un momento determinado. La estatua de Carlos V y el furor, de Leone Leoni, está inspirada en un verso de Virgilio y es el mejor ejemplo de una imagen pacifista de Carlos V de inspiración estoica.

Probablemente por inspiración de su hermana María de Hungría, el medallista y escultor Leone Leoni realizó una serie de medallas y sobre todo ocho estatuas de la familia más próxima al emperador (del propio emperador, de su hijo Felipe y de su hermana María de Hungría), como parte de un programa artístico derivado de la coyuntura política, en torno a las discusiones familiares de la sucesión imperial. En ellas se emplea un lenguaje clásico y romano, destinadas a apoyar la candidatura de su hijo Felipe en la sucesión imperial.

En España, como en el resto de Europa Occidental, la introducción del Renacimiento fue gradual. La irrupción del nuevo repertorio decorativo de ecos clásicos, el uso de los órdenes y el tratamiento de la figura humana, fue lo que captó inicialmente el interés de los artistas, muchos de ellos formados en Italia. Las transformaciones en las artes fue iniciativa de una minoría, entre los que se encontraban varios artistas capaces de ofrecer un repertorio novedoso, muchos de ellos formados en Italia, y de unos pocos clientes receptivos a sus sugerencias, casi siempre por haberlas conocido en el extranjero.

Por primera vez un rey hispano era también emperador y centro de una corte multinacional. Las élites intelectuales, militares y religiosas españolas tuvieron una proyección internacional. Se trajeron muchas obras artísticas procedentes básicamente de Italia y de los Países Bajos y numerosas personalidades se hicieron retratar por artistas extranjeros. Todo ello contribuyó al desarrollo de las Bellas Artes en España, que aportó importantes artistas al Renacimiento, tanto en arquitectura, como en pintura y sobre todo en escultura, y que constituye el precedente inmediato del “siglo de oro español” (s. XVII).

Sin embargo, el arte español fue casi exclusivamente religioso, y no sólo por la temática, sino por la misma función, devocional, catequística, didáctica y moralizante. La máxima aportación hispana al debate artístico de la imagen religiosa fue el complejo y sofisticado estudio de la expresión emocional y de las pasiones; no en vano, el arte español desde mediados del siglo XVI es el arte de la Contrarreforma.

MUSEOS Y PINACOTECAS EN LAS RUTAS EUROPEAS DE CARLOS V.

Un total de 53 Museos y Pinacotecas (incluyendo edificios religiosos), distribuidos en 37 ciudades europeas conforman el Patrimonio artístico (pintura, escultura y artes menores) relacionado directamente con la figura de Carlos V.

La relación de obras de arte, que se incluyen en los apéndices, son las realizadas en el siglo XVI cuyo tema o razón de ser es la figura del Emperador.

Por países, son España, Bélgica, Italia y Alemania los países con mayor número de enclaves y obras conservadas, si bien aparecen también Francia, Austria, Holanda, Inglaterra,y Hungría, estos dos últimos no incluidos inicialmente en el proyecto.

La lista de sitios que conservan obras de arte contemporáno del Emperador y relacionadas con su figura e imagen son:

España

1. Museo del Prado de Madrid
2. Palacio Real de Madrid
3. Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid
4. Museo Arqueológico Nacional de Madrid
5. Museo Lázaro Galdiano de Madrid
6. Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid
7. Academia de San Fernando de Madrid
8. Biblioteca Nacional de Madrid
9. Palacio de Liria (Ducado de Alba) de Madrid
10. Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial
11. Museo de Santa Cruz de Toledo
12. Museo de Ejército de Toledo
13. Museo Nacional de Escultura de Valladolid
14. Real Iglesia de San Miguel y San Julián de Valladolid
15. Catedral de Palencia
16. Catedral de Sevilla
17. Ayuntamiento de Tarazona
18. Museo Regional de Pamplona
19. Palacio de Mirabel de Plasencia
20. Puerta de Santa María de Burgos
21. Iglesia de Santa María de Laredo


Francia

22. Museo del Louvre de París
23. Biblioteca Nacional de París
24. Museo Condé de Chantilly
25. Museo Granet en Aix-en-Provence


Austria

26. Kunsthistorisches Museum – Gemäldegalerie de Viena
27. Innsbruck


Italia

28. Galería Borghese de Roma
29. Palacio Viejo de Florencia
30. Museo Cívico de Bolonia
31. Palacio Farnese de Capraola
32. Museo de Capodimonte de Nápoles
33. Museo Cívico de Nápoles


Inglaterra

34. Museo Victoria y Alberto de Londres
35. Museo Británico de Londres
36. Museo Nacional de Escocia en Edimburgo
37. Fitzwilliam Museum de Cambridge


Bélgica

38. Catedral de San Miguel y Sta. Gúdula de Bruselas
39. Museo Real de Bellas Artes de Bruselas
40. Stadelijk Museum Hof Van Busleyden de Malinas
41. Catedral de Tournai
42. Lennik, Castillo de Gaasbek
43. Museum Gruuthuse de Brujas
44. Palacio del Frank
45. Museum Plantin-Moretus-Stedelijk Prentenkabinet de Amberes
46. Stedelijk Museum de Ypres


Holanda

47. Rijksmuseum de Amsterdan


Alemania

48. Alte Pinakothech de Munich
49. Germäldgalerie de Berlín
50. Bode-Museum de Berlín
51. Deutches Historisches Museum de Berlín
52. Museum fur Kunst und Gewerbe de Hamburgo


Hungria

53. Museo de Bellas Artes de Budapest