Menu

Rutas Ibéricas


A su llegada a Tazones desde Flandes, para tomar posesión de los reinos peninsulares, Carlos entra en contacto por primera vez con la tierra de sus ancestros hispánicos. Su primer viaje por la Península Ibérica le conduce, por Asturias, Cantabria y Castilla hasta la localidad de Tordesillas (donde residía su madre, Juana de Castilla) y al pueblo de Mojados (en donde se encuentra con sus hermanos Fernando y Leonor). Fue su primer gran viaje de estado, y un trayecto en el que se reencontrará con su familia castellana.

El final estaba cerca, el emperador, cansado y enfermo ha decidido abdicar en su hijo Felipe y su hermano Fernando, y el Monasterio de Yuste le aguarda para un retiro tranquilo, alejado de los grandes centros de conflicto y poder. El último viaje entre Laredo y Jarandilla de La Vera (antes de retirarse a Yuste pasará unos meses en el castillo de los Condes de Oropesa), permitirá a Carlos recorrer Castilla por última vez, a través de las Merindades burgalesas, las tierras de campos de Burgos, Palencia y Valladolid y la Sierra de Gredos que cruzará para alcanzar la atemperada y tranquila comarca de La Vera.

Acabadas las obras de su sencilla casa-palacio en la fachada meridional del Monasterio de Yuste, Carlos emprende las últimas leguas de su viajera existencia, entre el castillo de los Condes de Oropesa, en Jarandilla, y su última morada de Yuste. Un viaje tranquilo y corto hacia el lugar en donde fallecería en 1557.

La ruta recorrida por la futura emperatriz desde su Lisboa natal para conocer y casarse con Carlos de Habsburgo, la conducirá por tierras alentejanas y extremeñas hasta Sevilla, donde se celebrarán los esponsales en los Reales Alcázares. La pareja, posteriormente se desplaza hasta Granada, en donde la Alhambra asistirá a su luna de miel. El tramo Toledo-Almendralejo es el recorrido por el emperador para viajar a Sevilla, camino de su boda.

Los Jerónimos acogerán a Carlos en sus últimos días. Su camino de peregrinación al Monasterio de la Virgen de Guadalupe (cuya devoción recogerá América), y en donde Carlos también estuvo en compañía de su hermana Leonor –reina de Francia-, en 1525, recorre los senderos tradicionales de las sierras extremeñas que también conoció el emperador.

Barcelona fue una importante ciudad carolina, en donde el emperador residió casi un año, en 1519, para organizar la reunión de la Orden del Toisón de Oro. Se conserva todavía su sitial en el Coro de la Catedral. Estuvo también en el Monasterio de Montserrat donde además de rendir homenaje a la Virgen despacho temas de Estado. Un viaje entre el puerto de Palamós y Molins de Rei, pasando por el Monasterio de San Jerónimo de la Murtra (Badalona) y la gran capital condal, está documentado históricamente, de la mano de la importante familia catalana de los Requesens.

Red de cooperacion